Una de tantas locuras juntos.
Veinte años no son una fecha, son miles de días eligiéndonos — y unos cuantos aguantándonos el uno al otro. Hemos cambiado, hemos crecido, hemos discutido y hemos vuelto a reír. Y si algo tengo claro después de todo este tiempo, es que contigo volvería a compartir mi vida mil y una veces más.